Esquema de Solución
¿Cómo podrá la Iglesia salir de la crisis
y recuperar un tiempo de paz y de expansión?
La crisis que atravesamos, en la que la Iglesia parece vacante de su Sede y corrompida para el 99,9% de la cantidad de sus miembros por la apostasía, la herejía o el cisma, podría resolverse teóricamente por varias intervenciones divinas y acciones específicas del clero fiel. La manera en que la Iglesia saldría de la crisis y recuperaría un tiempo de paz y de expansión se basa en varios principios tradicionales y acontecimientos esperados, teniendo en cuenta la enseñanza de los teólogos antes del Conciliábulo Vaticano II.
- La Intervención Divina para la Restauración de la Jerarquía
Uno de los medios concretos por los cuales la Iglesia podría salir de la crisis sería una intervención divina directa que restableciera la legitimidad de la Sede Apostólica y de toda la jerarquía. Esta intervención podría tomar varias formas:
Un Papa legítimo elegido: La Providencia divina podría permitir a la Iglesia recuperar un Papa legítimo, capaz de guiar la Iglesia y restablecer el orden. Según la doctrina tradicional, el Papa es el garante de la fe, y una vez que la Sede Apostólica esté ocupada por un Papa válido, la situación de confusión podría comenzar a disiparse. El proceso de elección de un Papa podría producirse por un cónclave válido (un cónclave en sentido estricto es imposible, porque todos los cardenales válidos han muerto; la única posibilidad sería un concilio con todos los obispos) donde los obispos podrían elegir a un papa o reconocer a un pontífice elegido por la providencia. Este Papa podría ser el que restaurara el orden, la unidad y la disciplina en la Iglesia.
Un Papa providencial emergente: Algunos teólogos católicos tradicionales han sugerido que en períodos de crisis extrema, donde la Iglesia parece haber perdido su jerarquía visible, Dios podría enviar un Papa providencial, que vendría a restaurar la verdad y la práctica católica. San Pedro volviendo del cielo para designar un papa (según la Beata María Taigi), según otros podría ser Pablo VI convertido y todavía vivo por un milagro (nacido en 1897) etc. Este Papa sería aquel que la Iglesia esperaba para recuperar su autoridad legítima.
Algunos de nosotros pensamos según una tesis llamada “de Cassiciacum”, que si el antipapa actual se convierte, se convertirá en el verdadero papa. Pero el convertido debería seguir un seminario tradicional, ser reordenado sacerdote bajo condición, obtener un doctorado y ser reconsagrado obispo bajo condición y ser reconocido por la Iglesia, salvo milagro de infusión de ciencia necesario para ser papa sin haber sido formado en un seminario y obtener un doctorado en teología o derecho canónico, exigido por el derecho de la Iglesia para ser obispo. Esta conversión sería una gran gracia excepcional y la infusión de ciencia sería todavía un milagro.
- El Restablecimiento de la Unidad Eclesial
Uno de los aspectos clave de la restauración de la Iglesia sería el retorno a la unidad doctrinal y moral, particularmente entre aquellos que se han separado por razón de herejías, cismas o dudas concernientes a la validez del Papa. La doctrina católica enseña que la Iglesia es una, santa, católica y apostólica, y esta unidad es esencial para la paz y la prosperidad de la Iglesia.
La conversión de los herejes y cismáticos: La Iglesia cree que la unidad será restaurada por la conversión de las almas de buena voluntad, incluidas las de los herejes y cismáticos. Los partidarios de los errores doctrinales, una vez redescubierta y proclamada la verdad, podrán volver a la Iglesia católica. Sería necesaria una reconciliación doctrinal para restaurar esta unidad. Esto se produciría bajo la dirección del Papa y de los obispos, una vez que recuperen su legitimidad. Las condiciones de esta reconciliación incluirían probablemente una clarificación de los puntos de doctrina que han sido mal interpretados o modificados (por el Vaticano II).
- Un Renacimiento de la Fe y de la Práctica Sacramental
Una vez que la jerarquía sea restablecida y la unidad doctrinal restaurada, podría surgir un gran renacimiento espiritual entre los fieles. La fe católica auténtica volvería a ser enseñada de manera clara, y los sacramentos serían administrados en su plena validez y eficacia.
Retorno a la Santa Misa y a los Sacramentos: Un elemento central del renacimiento espiritual sería el retorno a la práctica regular de la Santa Misa tradicional, la celebración y administración de los otros sacramentos (como la Confesión) en su forma tradicional. El sacerdocio sería restaurado en todo su esplendor, y los fieles volverían en masa a los sacramentos de la Iglesia.
Un despertar espiritual global: Este renacimiento podría manifestarse bajo la forma de un movimiento de conversión y reconciliación entre los católicos tradicionales y los creyentes que se han alejado de la fe. El clero restaurado, una vez validado y reunido alrededor del Papa, jugaría un papel central en este proceso de regeneración espiritual.
- El Retorno a una Práctica Católica Pura
El retorno a una doctrina católica pura y a la práctica tradicional de los sacramentos, del culto y de la moral católica sería uno de los elementos decisivos para recuperar un tiempo de paz y de expansión. Este retorno incluiría:
Un retorno a la Tradición: Según la doctrina de la Iglesia, la Tradición está en el corazón de la vida de la Iglesia. Esto significa no solamente una fidelidad a la enseñanza del Evangelio, sino también un retorno a las prácticas sacramentales, a la liturgia integral tradicional y a la veneración de los santos y de la Virgen María. Una vez que estos elementos sean restablecidos, la Iglesia recuperaría su esplendor.
Restauración del orden moral: Las enseñanzas tradicionales de la Iglesia, en materia de moral, familia, sexualidad, ética social y evangelización, deberían ser reafirmadas, lo que contribuiría a una transformación profunda en la vida de los católicos y en la sociedad en general.
El ejemplo de los Santos: Puesto que la Iglesia es esencialmente santa y produce siempre santos, los santos del futuro mostrarán el ejemplo de vida ideal que dará el más espléndido brillo al reino de Dios en la tierra y atraerán a un cierto número de fieles, que podría ser considerable, en este feliz camino.
- La Experiencia Histórica y el Profetismo
La historia de la Iglesia católica atestigua períodos de crisis similares (como el Gran Cisma de Occidente o las reformas del Concilio de Trento después de las crisis de la herejía protestante). En esos momentos, la Iglesia recuperó un tiempo de paz y de expansión por la reafirmación de su misión divina y por esfuerzos de reforma interna. Esta tradición podría repetirse después de la crisis actual.
Profecías y mensajes espirituales: Numerosas profecías, incluidas las atribuidas a místicos y santos como la Beata Hildegarda de Bingen, San Malaquías, y las apariciones marianas (como la de Fátima), han hablado de una restauración futura de la Iglesia. Según ciertos teólogos y profetas, esta crisis podría preceder a una era de paz para la Iglesia, donde la fe católica se extenderá nuevamente por todo el mundo. Varios santos como la Beata Hildegarda hablan incluso de una edad de oro de la Iglesia, Santa María en Fátima habla del triunfo de su Corazón Inmaculado.
Conclusión: Un Tiempo de Paz y de Expansión
La salida de esta crisis y el advenimiento de un tiempo de paz y de expansión dependerían de varios factores, en particular de la reconquista de la unidad doctrinal, del establecimiento de una jerarquía legítima y del renacimiento espiritual a través del restablecimiento de la Santa Misa y de los sacramentos.
La Providencia divina, actuando a través de la Iglesia, sería el factor principal que permitiría restaurar la Iglesia a su gloria y devolverle un tiempo de paz, de autenticidad doctrinal y de crecimiento espiritual. La fe cristiana, fiel a sus raíces, se extendería nuevamente entre las naciones, iluminando el mundo con la verdad del Evangelio.