Exorcismo y protección contra los demonios.
y liberación de las influencias malignas
JMJ +

San Miguel Arcángel, protégenos contra satanás, los espíritus malignos, los demonios; rompe sus influencias sobre nuestro cuerpo y nuestra alma, no permitas que sepan nada de nosotros, impide que en el futuro nos tiendan trampas y nos hagan daño. Te lo pedimos a Dios por tu intercesión y en el Nombre de Jesús. Amén.
Por el amoroso Señorío de Nuestro Señor Jesucristo entre nosotros.
Índice
- Origen
- Quién puede utilizar este texto
- Preparación para combatir las influencias malignas
3.1. Entrar primero en el plan de Dios
3.2. Neutralizar las causas de las influencias malignas
3.3. Estar en orden con los sacramentos
3.4. Usar lo más posible y piadosamente los sacramentales
3.5. Oraciones
3.6. Devociones y consagraciones
- Prohibir la ayuda mutua entre los demonios
- Dividir a los demonios entre sí y atar su poder
- Romper los lazos malignos
6.1. En general
6.2. En particular
- Los exorcismos propiamente dichos
7.1. Distinción entre exorcismo solemne y privado
7.2. Pequeño exorcismo de San Miguel Arcángel
7.3. Gran exorcismo
- Repetición de las oraciones
- Ocupar el terreno ganado
- Sellado en la Sangre de Jesús
- Prohibir que regresen
- Impedir que regresen
- Reparar a Dios
- Dar gracias a Dios y a los santos
- Fuentes
- Origen
Este texto es una parte importante de la tradición de los grandes exorcistas (Mons. Tournyol du Clos, los EEHH Fusco, Amorth y Tomascelli). Sirve para protegernos del mal de los demonios y liberarnos de él, cuando podemos suponer que el diablo está presente en un lugar determinado y/o en un periodo determinado de nuestra vida.
- Quién puede utilizar este texto
Este texto, en particular el exorcismo de León XIII, debe recitarse solemnemente en nombre de la Iglesia por un sacerdote o un obispo designado. También puede recitarse por un laico piadoso, pero entonces no de forma solemne ni en nombre de la Iglesia –esto está reservado a los sacerdotes–, sino en circunstancias privadas.
Es una oración en el Nombre de Nuestro Señor Jesucristo, porque solo Dios es más fuerte que el diablo. Solo puede recitarse cuando este sacerdote o laico –y también las personas implicadas sobre las que eventualmente se pronuncie– se encuentren en estado de gracia y deseen progresar en la vida espiritual, el camino de la santidad o de la perfección. De lo contrario, «vuelven los demonios y el final será peor que el principio» (Mt 12,45). Porque la liberación siempre va acompañada de un bien mayor que Dios tiene previsto al permitir el mal: entre otras cosas, el progreso espiritual de las personas implicadas.
Solo Dios es más fuerte que el diablo. Por eso debemos unirnos lo más posible a Dios, a Jesús, mediante actos de fe, esperanza y sobre todo de caridad, por mediación de María, de San Miguel Arcángel, de los santos y de los ángeles celestiales. Porque la caridad es lo único que nos une verdaderamente a Dios (1 Cor 13). El exorcismo es un sacramental: obra «ex opere operantis», exclusivamente en la medida en que haya caridad en quien lo imparte y en quien lo recibe y lo utiliza.
Dios permite a veces un mal (por ejemplo, la caída de Adán) en el sentido de que no lo impide. Solo permite el mal con miras a un bien mayor que puede realizarse con ocasión de ese mal. Es, por tanto, muy importante conocer y cumplir la voluntad de Dios. En el caso de un mal que se acerca, esto significa: primero orar «por amor a Dios y a las almas» para alejar el mal. Pero si no desaparece o no desaparece inmediatamente, o solo desaparece parcialmente, entonces debemos seguir esforzándonos y pedir humildemente a Dios en la oración cuál es el bien mayor que Él tiene previsto al no impedir ese mal. Después debemos pedir la gracia de realizar plena y permanentemente ese bien mayor en nuestra vida. Generalmente ese bien mayor es al menos una mejora de la vida espiritual: liberarse de una adicción o de una vida pecaminosa, más confianza en Dios, más desprendimiento de lo mundano, más vida de oración, menos confianza en uno mismo y más en la gracia, más humildad, conocimiento del discernimiento de los espíritus, más paciencia, una mayor santidad, etc.
- Preparación para combatir las influencias malignas
3.1. Entrar primero en el plan de Dios
«Buen Dios, en el Nombre de Jesús y por la intercesión de la Santísima Virgen María, ayúdanos a comprender y aplicar mejor Tu santa Voluntad. Concédenos la gracia de conocer mejor y realizar el bien mayor que Tú tienes previsto al permitir todo este mal.»
«Buen Dios, ayúdame en el Nombre de Jesús y por la intercesión de la Santísima Virgen María a crecer en el camino de la santidad como Tú lo has previsto para mí desde toda la eternidad.»
«Buen Dios, en el Nombre de Jesús y por la intercesión de la Santísima Virgen María, si hay satanistas que quieren hacerme daño, te pido su conversión, porque Tú mismo nos pides amar a nuestros enemigos y orar por ellos. Amén.»
3.2. Neutralizar las causas de las influencias malignas
– Imágenes de ídolos y libros malos: fuera con ellos. Quitar de casa todo lo que tenga relación con religiones falsas. Destruirlo completamente. El diablo está intensamente unido a ello. Le da al diablo «un pie en tu casa». Ofende gravemente a Dios. Va contra el primero y más importante mandamiento.
– Nuevos productos y técnicas: cuidado con los nuevos productos y técnicas supuestamente para la salud y el bienestar. Si son de origen New Age, oriental, africano, asiático o pagano, son a menudo o en su mayoría demoníacos, o están directamente bajo influencia diabólica (a menudo de forma oculta). Pueden causar mucho daño sin que uno se dé cuenta. Ejemplo concreto: la «pierre d’eau vive» contiene tres veces un 666 bien camuflado y un triángulo invertido apenas reconocible. Produce un efecto benéfico a corto plazo en el agua potable, pero un efecto diabólico muy nefasto a largo plazo.
– Códigos de barras (con un 666 oculto): quitarlos siempre que sea razonablemente posible. Satanás imita los sacramentales de Dios e inventa medios para someter a las personas a su influencia nefasta.
– Plumas y plumón: refuerzan la infestación; son catalizadores de maldiciones y lazos malignos. Las personas que de un modo u otro son hostigadas por los demonios, con o sin satanista, deben evitar dormir bajo plumón o llevar ropa de plumas (abrigos, etc.).
– ¿Se ha perdido la bendición? Cuando los satanistas actúan de forma persistente sobre alguien, maldiciones muy fuertes y repetidas pueden hacer que incluso objetos bendecidos y sacramentales pierdan su bendición. En ataques graves, volver a bendecir o hacer bendecir regularmente los sacramentales. Vigilar lo más posible su efecto saludable. Para el sacerdote: volver a bendecir el agua bendita cada semana (el domingo antes de la misa cantada), como se pide expresamente en el Ritual Romano. Se puede acumular tranquilamente (volver a bendecir siempre la misma agua bendita).
– Reaccionar: si uno es claramente hostigado por el diablo, hacer siempre algo en contra: hacer la señal de la cruz con agua bendita o recitar una oración, pero siempre hacer algo. Nunca «dejar pasar». Nunca dejar actuar al diablo. Nunca dejarse hacer. De lo contrario puede convertirse en una infestación o incluso, a la larga, en una posesión cuando un satanista actúa durante mucho tiempo sobre uno. Protégete y cuídate.
– No olvides sobre todo: la santidad es siempre la solución ideal para todos los problemas.
3.3. Estar en orden con los sacramentos
– Verificar la validez del bautismo, de la confirmación, eventualmente del matrimonio, del sacerdocio. Sanear o completar si es necesario, especialmente los exorcismos del bautismo.
– Confesión y Santa Comunión. El primer requisito es el estado de gracia: por eso confesarse bien y regularmente y comulgar piadosamente. La confesión buena y completa es un requisito incondicional. Purifica el alma.
3.4. Usar lo más posible y piadosamente los sacramentales
Un sacramental (una bendición o un objeto bendecido por un sacerdote) otorga tantas gracias como haya de dedicación y celo (es decir, amor de Dios: 1 Cor 13) en el sacerdote que bendice y en la persona que lo recibe o lo utiliza.
Cuatro gracias generales de todo sacramental: invoca la ayuda del cielo, ahuyenta la influencia del infierno, otorga gracias para el alma y bendición para el cuerpo.
Cada sacramental tiene una gracia especial, expresamente indicada en la oración de la bendición misma en el Ritual Romano. Por ejemplo, la bendición de un coche otorga protección del cuerpo contra accidentes de automóvil.
Haz, pues, un uso piadoso de los sacramentales más eficaces:
– Sacramentales marianos: Nuestra Señora lo pide expresamente en numerosos lugares de aparición de los últimos siglos. San Bernardo dijo: «Un hijo de María no se pierde.»
– Escapulario del Monte Carmelo: el sacramental más fuerte. Salva del infierno y del purgatorio.
– Bendición e imposición de la Medalla Milagrosa por un sacerdote. Llévala después.
– El escapulario verde de María: otorga gracias de conversión, especialmente en la hora de la muerte.
– Lleva consigo el rosario bendecido: da mayor protección de Nuestra Señora. Rézalo preferentemente a diario.
– Agua bendita: la «ordinaria» funciona con certeza, pero es más fuerte la de los Reyes Magos (bendición en la vigilia de Epifanía), el agua pascual, el agua bendecida en honor de San Willibrordo (recibe un exorcismo). Existen trece bendiciones distintas en el Ritual. Es posible combinar bendiciones. Rocíate a ti mismo y los lugares regularmente, especialmente antes de orar, en las tentaciones y antes de dormir.
– Velas bendecidas: las ordinariamente bendecidas son buenas, pero las bendecidas en la Candelaria son más fuertes: iluminan el entendimiento y ahuyentan a los demonios, como indica el texto de la bendición. Se usan especialmente en la oración y el estudio.
– Las ramas de palma bendecidas el Domingo de Ramos. Preferentemente usarlas para rociar con agua bendita. Colocar las hojas en lugares problemáticos. Rocíar a una persona poseída con ellas, pero no tocarla. Las palmas pierden entonces su fuerza e incluso pueden transmitir lo negativo.
– Bendiciones de niños (tres distintas: para los que aún no hablan, para los mayores o para los enfermos), de adultos sanos o enfermos, de la casa, del coche, de alimentos, de medicinas, de la biblioteca, de animales domésticos, de granjas, etc.: tienen una bendición ritual especial. Haz venir a un sacerdote a tu casa para bendecirlo todo.
– Escapularios de San Miguel Arcángel y de San José: ofrecen protección particular. Hay muchos otros escapularios; consulta el Ritual.
– Tiza de los Reyes Magos (bendecida el 6 de enero) y escribir en el dintel superior de la puerta: «20+C+M+B+26» (el año actual) y «CMB» como abreviatura de los nombres Caspar, Melchor y Baltasar, y de «Christus Mansionem Benedicat». Con cruces entre las letras y los números. Lo más eficaz es escribir la tiza en todos los dinteles y en las cuatro paredes de la habitación, cada una orientada hacia uno de los cuatro puntos cardinales.
– Aceite bendecido por un sacerdote según el Ritual (recibe un exorcismo). Según el caso, aplicar en las partes atacadas del cuerpo o de los objetos (coche, etc.) o en los lugares afectados. El aceite actúa lentamente pero de forma profunda, duradera y calmantes. Irrita en gran medida a los demonios.
– Sal bendita (como en la primera parte del rito de la bendición del agua bendita; se puede añadir la bendición «comestibilis» o «ad omnia»): esparcir sobre los alimentos o en los espacios atacados (en las esquinas), en el agua del baño de una persona poseída o infestada, o en el agua de limpieza de la casa contaminada. Es un medio poderoso para anular o disminuir la acción de los demonios y de los satanistas. La sal pierde su fuerza aproximadamente después de una semana de estar en contacto con el aire de un espacio muy afectado, porque «absorbe» todas las maldiciones y magia del entorno y entonces se «satura». Disolverla en un poco de agua bendita y tirar el conjunto: lo mejor es enterrarlo. Al enterrarlo se rompe la maldición. Esto vale para todos los objetos y acciones negativas. Evitar quemarlo, porque satanás puede considerarlo un sacrificio de humo.
– Diversos alimentos tienen su propia bendición: la bendición entra así en el cuerpo y otorga un alivio importante a un poseído.
– Incienso bendecido (preferentemente el 6 de enero, de lo contrario «ad omnia»). La Sagrada Escritura habla de los demonios que se mueven en el aire tenebroso. Con el incienso se les impide considerablemente.
Tipos: «Pontifical» (refuerzo, usarlo muy poco), «Vaticano» (limpia los lugares contaminados), alcanfor (idem), benjuí (idem). Solo se pueden mezclar juntos Vaticano, alcanfor y benjuí. Es especialmente bueno contra un ataque psicológico. «Lágrima de Somalia»: simplemente contra los demonios. Mirra: otorga protección. «De San Miguel»: ilumina o libera personas y lugares.
– Música gregoriana (no demasiado fuerte): purifica el aire como el incienso. Apoya especialmente la oración y la contemplación del alma.
– El Agnus Dei (parte de una vela especial, bendecida por un papa antes de 1960 en su elección y cada siete años) es también saludable.
– Las reliquias son muy poderosas para obtener de los santos gracias, alivio y protección.
– Trozos de madera sobrantes de la bendición del fuego pascual, trozos del cirio pascual.
– El tañido de las campanas: escuchar piadosamente el tañido de las campanas consagradas otorga la gracia de la liberación e invita al alma a la oración. La campana ungida por un obispo con el santo óleo purifica el aire de los espíritus inmundos.
Todos los sacramentales ayudan. Consulta el Ritual lo que es posible o pregunta a un buen sacerdote.
3.5. Oraciones
Las oraciones habituales deben realizarse y de forma conveniente: especialmente las oraciones de la mañana y de la noche, las oraciones antes y después de comer. El catecismo enseña: «Se debe orar en las tentaciones y en los peligros.» En los ataques diabólicos se debe orar más: con, en, por y para Nuestro Señor Jesucristo, a Dios Padre, Dios Hijo, Dios Espíritu Santo, con, en, por y para la Santísima Virgen María, por San José, nuestros santos patronos, los ángeles custodios y el santo del día. Las oraciones marianas, es decir el rosario diario, son muy fuertes. Eventualmente la letanía de todos los santos. Meditar es aún más poderoso: es «orar en espíritu y en verdad» como Jesús pidió a la samaritana (Jn 4).
3.6. Devociones y consagraciones
Sobre todo la consagración a la Santísima Virgen María: Ella es la enemiga directa y la vencedora del diablo. La consagración a Ella como esclavo de amor según el método de San Luis María Grignion de Montfort es la consagración más fuerte.
No olvides al muy poderoso San Miguel Arcángel (que expulsó al diablo del cielo), a San José, al santo ángel custodio, etc.
- Prohibir la ayuda mutua entre los demonios
Inmediatamente y desde el principio: prohibir a los demonios que se pidan ayuda entre sí o a los satanistas, que busquen asistencia o que se informen mutuamente de las acciones de liberación.
«Cualquier demonio o demonios que seáis, os prohíbo en el Nombre de Nuestro Señor Jesucristo, por Su Santa y Gloriosa Cruz + por Su preciosísima Sangre + informar o pedir ayuda a cualquier otro demonio o satanista, ahora o en el futuro. Amén.»
¡Muy importante! De lo contrario llama a los demás en su ayuda y tu acción de liberación se debilitará más o menos, si no del todo.
- Dividir a los demonios entre sí y atar su poder
«En el Nombre de Nuestro Señor Jesucristo, por Su Santa y Gloriosa Cruz + por Su preciosísima Sangre + divido a todos los demonios entre sí y destruyo sus uniones con cualesquiera satanistas +, rompo toda comunicación entre los demonios entre sí y con los satanistas +, ato todo su poder y disuelvo su reino en la tierra +, rompo y prohíbo todos sus intercambios mutuos +, disuelvo todas sus influencias +, les prohíbo pedir ayuda o informar a otros demonios o satanistas +, rechazo a aquellos a quienes llaman +, rompo sistemáticamente + y continuamente toda magia +. Amén.»
- Romper los lazos malignos
No basta con «expulsar al terrorista»; hay que «desactivar también la bomba de relojería» que ha colocado. No solo debemos expulsar a los demonios, sino también destruir su obra y la de los satanistas.
El «demonio particular» o «demonio asignado» es el demonio que el infierno ha designado para ocuparse de una persona determinada (véase la epístola de San Pedro: «El diablo ronda buscando a quién devorar»). Hay que impedir lo más posible su acción.
Hay que trabajar lo más posible «de forma dirigida»: nombrar al demonio y/o al satanista por su nombre, mencionar el lugar, la fecha y las circunstancias concretas. Eso es más eficaz.
6.1. En general
«En el Nombre de Nuestro Señor Jesucristo, por Su Santa y Gloriosa Cruz + por Su preciosísima Sangre + rompo todos los lazos diabólicos, obras, maldiciones u otras construcciones realizadas por demonios y/o satanistas +, todos los sacramentales diabólicos imitados +, toda magia o amuletos +, todas las acciones de los demonios particulares, especialmente los que nos han sido asignados por el infierno + (eventualmente nombrar los nombres de los demonios implicados), o los asignados a las personas aquí presentes + o a las personas que encontraré hoy + o más tarde y durante toda mi vida + de subordinados o superiores +, y prohíbo a estos demonios realizar cualquier cosa +.»
6.2. En particular
Cuanto más se trabaja de forma dirigida, más eficaz se es. Expresar los objetivos lo más nítidamente posible. Nombrar nombres concretos de demonios y/o satanistas y de víctimas de las que se está seguro que tienen que ver con el asunto, de tiempos, lugares y acciones concretas.
«En el Nombre de Nuestro Señor Jesucristo, por Su Santa y Gloriosa Cruz + por Su preciosísima Sangre + rompo toda (eventual) magia + (eventualmente) realizada por … (lista de posibles satanistas).»
«En el Nombre de Nuestro Señor Jesucristo, por Su Santa y Gloriosa Cruz + por Su preciosísima Sangre + rompo en particular toda magia + eventualmente hecha sobre (lista de eventuales víctimas) o hecha entre (lista de personas conocidas y posiblemente contaminadas por acciones diabólicas).»
San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla. Sé nuestra protección contra la maldad y las asechanzas del diablo. Te suplicamos humildemente que Dios le haga sentir Su poder. Y tú, príncipe de la milicia celestial, arroja al infierno, con el poder divino, a satanás y a los demás espíritus malignos que andan por el mundo para la perdición de las almas. Amén.
- Los exorcismos propiamente dichos
7.1. Distinción entre exorcismo solemne y privado
Un exorcismo solemne (oficial, en nombre de la Iglesia, con sobrepelliz y estola) solo puede ser realizado por un sacerdote con jurisdicción.
Un exorcismo privado puede ser realizado por cualquiera que se encuentre en la disposición adecuada: normalmente un buen sacerdote o un laico santo (por ejemplo, Santa Hildegarda de Bingen expulsó demonios).
El gran exorcismo se encuentra en el Ritual y expulsa al diablo del cuerpo físico de una persona de buena voluntad que está poseída. La posesión debe ser constatada por una persona competente (normalmente el exorcista oficial, que constata los tres signos mencionados en el Ritual). Muchos casos de problemas son, en efecto, puramente patológicos.
Un pequeño exorcismo expulsa al diablo del cuerpo místico. Se aplica en casos de vexación, infestación, obsesión, «idea fija», algunos escrúpulos, en suma toda presencia manifiesta de espíritus malignos.
7.2. Pequeño exorcismo de San Miguel Arcángel
Exorcismo de Satanás y de los ángeles apóstatas. Publicado por mandato del papa León XIII.
En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Salmo 67,1-3
Que se levante Dios; que se dispersen sus enemigos; que huyan de su presencia los que le odian. Como se disipa el humo, disípalos; como se derrite la cera ante el fuego, así perezcan los impíos ante Dios.
Salmo 34,1-9
Señor, pelea contra los que me combaten; lucha contra los que me combaten. Empuña el escudo y la adarga, levántate en mi ayuda; blande la lanza y el dardo contra mis perseguidores; di a mi alma: «Yo soy tu salvación.» Sean confusos y avergonzados los que buscan mi vida; retrocedan y sean confundidos los que traman mi mal. Sean como el tamo ante el viento, cuando el ángel del Señor los persiga; sea su camino tenebroso y resbaladizo, cuando el ángel del Señor los acose. Porque sin causa me tendieron su red; sin causa cavaron una fosa para mi alma. Que le sorprenda la ruina sin que lo sepa; que la red que tendió lo atrape; que caiga en su propia fosa. Entonces mi alma se alegrará en el Señor y se regocijará en su salvación.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Súplica a San Miguel Arcángel
Príncipe gloriosísimo de la milicia celestial, San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla que debemos librar contra los principados y potestades, contra los dominadores de este mundo de tinieblas, contra los espíritus perversos que están en el aire (Ef 6,12). Ven en ayuda de los hombres a quienes Dios creó libres de todo error, «hechos a imagen de su ser» (Sab 2,23) y rescatados «a tan alto precio» de la tiranía ejercida por el diablo (1 Cor 6,20).
Tú, San Miguel Arcángel, y toda la milicia celestial de los bienaventurados ángeles, combate de nuevo la batalla del Señor, como otrora combatiste contra Lucifer, el soberbio, y contra sus ángeles apóstatas. «Pero estos últimos fueron vencidos, y no hubo ya lugar para ellos en el cielo. Fue arrojado el gran Dragón a la tierra, la antigua serpiente, llamada Diablo y Satanás, que engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y con él fueron arrojados sus ángeles.»
Ahora bien, este antiguo enemigo, «homicida desde el principio» (Jn 8,44), se ha levantado con fuerza, «disfrazado de ángel de luz» (2 Cor 11,14), acompañado de una horda de espíritus malignos, errando por la tierra en todas direcciones e inmiscuyéndose por todas partes, con el fin de hacer desaparecer el nombre de Dios y de su Cristo, y de hacer perecer y precipitar en la eterna condenación a las almas que debían coronar la gloria eterna.
El dragón maligno inyecta en los hombres mentalmente corrompidos y de corazón corrupto un torrente de vilezas: el virus de su mal, el espíritu de mentira, de desobediencia y de sacrilegio, el veneno mortal del vicio, de la lujuria y de la iniquidad generalizada.
La Iglesia, esposa del Cordero Inmaculado, está saturada de amargura y ha bebido abundantemente veneno de enemigos muy astutos; han puesto sus manos sobre todo lo que ella desea como santo. Allí donde se estableció la sede de Pedro y la Sede de la Verdad, han colocado el trono de su abominación en la desobediencia, de modo que, herido el pastor, la grey pudiera ser dispersada.
Oh San Miguel, jefe invencible, ven en medio del pueblo de Dios que se encuentra aprisionado por el espíritu de injusticia, dale la victoria y hazlo triunfar. La Santa Iglesia te venera como su custodio y su protector; te glorifica como su defensor contra todos los poderes malignos en la tierra y en el infierno; el Señor te ha confiado conducir las almas redimidas al lugar de la más alta bienaventuranza.
Ruega al Dios de la Paz que aplaste a Satanás bajo nuestros pies, de modo que ya no retenga cautivos a los hombres ni dañe a la Iglesia. Presenta nuestras oraciones en la presencia del Altísimo, para que «la misericordia del Señor descienda pronto sobre nosotros» (Sal 78) y para que agarres al dragón, la antigua serpiente que es el diablo o Satanás, y que, atado en el abismo, ya no engañe a las naciones (Ap 20,3).
Confiados en tu protección, por la santa autoridad de nuestra madre la Santa Iglesia, es con plena confianza que nosotros, en el nombre de Jesucristo nuestro Señor y Dios, rechazamos las contaminaciones de la astucia diabólica.
Versículos y responsorios
- He aquí la Cruz del Señor; huid, potestades enemigas.
- Ha vencido el León de la tribu de Judá, el vástago de David.
- Que tu misericordia, Señor, descienda sobre nosotros.
- Según la medida de nuestra esperanza en Ti.
- Señor, escucha mi oración.
- Y llegue a Ti mi clamor.
(Para los sacerdotes. Los laicos no dicen el versículo y responsorio siguientes.)
- El Señor esté con vosotros.
- Y con tu espíritu.
Oración
Dios y Padre de Nuestro Señor Jesucristo, invocamos tu Santo Nombre; y, suplicantes, te pedimos ahora tu bondad, por la intercesión de la Inmaculada Virgen, Madre de Dios, de San Miguel Arcángel, de San José, esposo de la Virgen María, de los santos apóstoles Pedro y Pablo y de todos los santos, dígnate ayudarnos contra Satanás y contra todos los demás espíritus malignos que vagan por el mundo para dañar al género humano y precipitar las almas en el abismo. Amén.
Exorcismo
Os expulsamos, quienesquiera que seáis, espíritu maligno, potencia satánica, horda del enemigo infernal, legión diabólica, toda la reunión y secta diabólica, en el nombre de la «Virtud» (Lc 8,46) de Jesucristo + Nuestro Señor, sed erradicados y expulsados por la Iglesia de Dios, de las almas (Mt 12,43) creadas a imagen de Dios y rescatadas por la preciosa Sangre del Cordero divino +.
En adelante, no os atreváis más, serpiente maligna, a engañar al género humano, a perseguir a la Iglesia de Dios, a zarandear y «cribar como trigo» a los elegidos de Dios + (Lc 22,31).
Te lo manda el Dios Altísimo +, a quien, en tu gran soberbia, aún pretendes ser igual, Él que quiere que «todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad» (1 Tim 2,4). Te lo manda Dios Padre +, te lo manda Dios Hijo +, te lo manda Dios Espíritu Santo +, te lo manda Cristo en majestad, eterno Verbo de Dios hecho carne +, que por la salvación de nuestra raza, perdida por tu envidia, «se humilló a sí mismo haciéndose obediente hasta la muerte» (Flp 2), que edificó su Iglesia sobre la «Roca» (Mt 7,24) y prometió que «las puertas del infierno no prevalecerán contra ella» (Mt 16,18), porque «permanecerá con ella hasta el fin de los tiempos» (Mt 28,20).
Te lo manda el signo de la Santa Cruz +, y la virtud unida a todos los misterios de la fe cristiana +. Te lo manda la santísima Madre de Dios, la Virgen María +, que desde el primer instante de su Inmaculada Concepción, por su humildad, aplastó tu cabeza tan soberbia. Te lo manda la fe de los santos apóstoles Pedro y Pablo y de los demás apóstoles +. Te lo manda la sangre de los mártires y la piadosa intercesión de todos los santos +.
¡Ea, pues, dragón maldito y todas las legiones diabólicas, os conjuramos por el Dios vivo +, por el Dios verdadero +, por el Dios santo +, por aquel Dios que tanto amó al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en Él no perezca, sino que tenga vida eterna (Jn 3,15)! Dejad de engañar a las criaturas humanas y de administrarles el veneno de la maldición eterna. Dejad de dañar a la Iglesia e impedir su libertad.
¡Atrás, Satanás, inventor y maestro de todo engaño, enemigo de la salvación de los hombres! Ceded el lugar a Cristo, en quien no habéis encontrado ninguna de vuestras obras. Ceded el lugar a la Iglesia, Una, Santa, Católica y Apostólica, que Cristo adquirió con el precio de su Sangre. Humillaos bajo la poderosa mano de Dios; temblad y huid al invocar el Santo y temible Nombre de aquel Jesús que hace temblar al infierno, a quien están sometidas las Potestades del Cielo, las Potestades y las Dominaciones, a quien los Querubines y los Serafines alaban sin cesar diciendo: Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios de los ejércitos celestiales.
Versículos y responsorios
- Señor, escucha mi oración.
- Y llegue a Ti mi clamor.
(Solo para sacerdotes. Los laicos no dicen el versículo y responsorio siguientes.)
- El Señor esté con vosotros.
- Y con tu espíritu.
Oración
Dios del Cielo, Dios de la tierra, Dios de los ángeles, Dios de los arcángeles, Dios de los patriarcas, Dios de los profetas, Dios de los apóstoles, Dios de los mártires, Dios de los confesores, Dios de las vírgenes, Dios que tienes poder para dar la vida después de la muerte, el reposo después del trabajo, porque no hay otro Dios fuera de Ti, y no puede haber otro fuera de Ti, Creador de todo lo visible y lo invisible, Tú cuyo señorío no tiene fin: te suplicamos humildemente a tu Majestad gloriosa que emplees tu Poder para liberarnos de toda tiranía de los espíritus infernales, de sus trampas, engaños y males, y para preservarnos intactos de todo mal. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
Versículos y responsorios
- De las asechanzas del diablo.
- Líbranos, Señor.
- Que tu Iglesia te sirva en libertad, orden y paz.
- Te lo pedimos, óyenos, Señor.
- Que los enemigos de tu Santa Iglesia sean humillados y convertidos.
- Te lo pedimos, óyenos, Señor.
Rociar las estancias con agua bendita.
7.3. Gran exorcismo
El medio más poderoso es el gran exorcismo: solo cuando es necesario y por un sacerdote con jurisdicción. Véase el Ritual Romano.
También los grandes santos pueden expulsar demonios, pero no necesitan para ello oraciones rituales especiales.
- Repetición de las oraciones
Recitar varias veces y de forma alterna los números 4 a 7, tanto como sea necesario, útil y posible.
- Ocupar el terreno ganado
Invocar al Cielo para tomar y ocupar el terreno ganado al enemigo.
«En el Nombre de Nuestro Señor Jesucristo, oh Dios, Santísima Trinidad, toma todo el lugar que con tu gracia hemos ganado a los demonios y satanistas, para que tu Reino venga y permanezca en la tierra como en el cielo.
Oh Jesús, por tu preciosísima Sangre, realiza toda la redención y liberación que quisiste obrar durante tu Pasión redentora.
Espíritu Santo, toma todos los corazones, seres, lugares y cosas con tus abundantes gracias, virtudes y dones.
Santísima Virgen María, te pertenecemos (por nuestra consagración a Ti), somos tu propiedad, haz de nosotros tu santuario.
Te pido, santos ángeles custodios, San Miguel Arcángel, todos los santos ángeles y arcángeles, mi santo patrón y todos los santos del Cielo (se puede mencionar el nombre del santo del día y los santos por quienes se tiene una devoción especial), tomad el lugar de los demonios expulsados y de los satanistas detenidos aquí en la tierra y haced que reine la profunda paz de Cristo entre los hombres, una amplia caridad fraterna, una sólida religiosidad, y haced todo para que el Reino del Padre venga a la tierra. Amén.»
- Sellado en la Sangre de Jesús
Extremadamente importante: cerrar las puertas para que el diablo no pueda regresar.
«En el Nombre de Nuestro Señor Jesucristo te suplicamos, Dios todopoderoso, sella con la Sangre de tu Hijo a los buenos, a los malos y a los demonios:
Santo Padre, te pido humildemente que hagas descender la preciosísima Sangre de tu Hijo +
– sobre tus hijos para protegerlos + y liberarlos +,
– sobre aquellos que hacen el mal para dejarlos impotentes y convertirlos +,
– y sobre los demonios para aplastarlos irreversiblemente y arrojarlos para siempre al infierno +. Amén.»
- Prohibir que regresen
«En el Nombre de Nuestro Señor Jesucristo, por Su Santa y Gloriosa Cruz + por Su preciosísima Sangre + ordeno a todos los demonios que regresen al infierno + y permanezcan allí, y + prohíbo a todo demonio que jamás regrese y + hostigue a los hombres y + los atormente +. Amén.
Si no han salido todos los demonios, ordeno en el Nombre de Nuestro Señor Jesucristo que lo hagan ahora lo más rápidamente posible +, en silencio + y sin tomar venganza + ni hacer sufrir a nadie +. Amén.»
- Impedir que regresen
Si el satanista sigue actuando reiteradamente sobre su víctima, para protegerse de las influencias malignas que regresan continuamente, orar diariamente:
San Miguel Arcángel, constrúyenos un muro (de protección) contra los demonios y los satanistas.
San Gabriel Arcángel, cúbrenos con una armadura (de protección) contra las influencias venenosas del mundo.
San Rafael Arcángel, cúbrenos con un vestido (de protección) contra la concupiscencia y las tentaciones de la carne.
En casos obstinados, orar también diariamente:
la oración después de la misa silenciosa en honor de San Miguel,
después la letanía de San Miguel,
el rosario.
- Reparar a Dios
Dios ha sido gravemente ofendido por el pecado mortal de la magia, pecado mortal contra el primero y más importante mandamiento. Hay que reparar mediante Misas santas y/o oraciones, ofrendas, etc. (por ejemplo, las oraciones después de la bendición del Santísimo).
«Señor mío y Dios mío, te ofrezco en el Nombre de Jesús y por la intercesión de Nuestra Señora María, todos los méritos de Nuestro Señor Jesucristo, de la Santa Iglesia y de toda mi vida para reparar todos los pecados cometidos contra Ti, en particular los pecados que se refieren a estas influencias diabólicas. Amén.»
- Dar gracias a Dios y a los santos
«Dios todopoderoso, Nuestro Señor Jesucristo, Santísima Virgen María, santos ángeles custodios, todos los santos ángeles y arcángeles y todos los santos, te/os damos/doy de todo corazón las gracias por todas las gracias de liberación y protección obtenidas en el Nombre de Jesús. Amén.»
Deo gratias.
N.B.: «+JMJ+» significa: +Jesús, María, José+.
- Fuentes
- Tradición de los grandes exorcistas: Mons. Tournyol du Clos, EEHH Fusco, padre Gabriele Amorth, padre Tomascelli.
- Exorcismo del papa León XIII contra Satanás y los ángeles apóstatas.
- Ritual Romano (edición tradicional).
- Sagrada Escritura (Mt 12,45; 1 Cor 13; Ef 6,12; Jn 4; Jn 8,44; 2 Cor 11,14; Ap 20,3 y otros).
- Enseñanza de San Bernardo sobre la protección de Nuestra Señora.
- Método de consagración de San Luis María Grignion de Montfort.